domingo, 1 de abril de 2012

1ro de abril de 2012. la gaveta de drummond.

Nacimos exactamente hace un mes: o antes, quién sabe el momento exacto en el que nacen las cosas.

Nuestra primera emisión tuvo lugar en 1ro de Marzo pasado, a las 19 en FM La Boca. Y, como era esperable, nacimos sin nombre, en medio de la extremada dificultad de tener que elegir entre las miles de constelaciones de palabras que se nos ocurrían.

Hablo en plural porque somos tres, Pedro, Marlos y yo.
Hablo en plural, también, porque llevamos a muchos otros a cuestas, o a rastras.

Nacimos de otra vida. De haber sido Goliardos. Y nacimos en una esquina de San Telmo una noche de diciembre con la intención de compartir nuestros poemas, de leernos unos a otros, porque contamos entre nuestros lastres, o nuestras dichas, según cómo se mire la cosa, con esa terrible tentación que es la escritura, y, lo que es peor, con esa dama oscura que es la poesía. Íbamos a ser nosotros tres nada más. Fuimos finalmenrte muchos, entre los cuales había unos gringos amigos de amigos que bebieron de lo lindo y se fueron dejando una suma simbólica sobre la mesa del bar, que descubrimos insuficiente sólo después de un rao largo de haber bebido y leído y bebido y leído. Empezamos mal entonces: estafados. Esa noche y un par más fuimos varios, todos nos fueron abandonando (por favor, no hacer una lectura psicoanalítica de estas palabras) y rápidamente volvimos a ser nuestro proyecto inicial, nosotros tres.

Nos autobautizamos Goliardos porque quisimos volver un poco a nuestra adolescencia literaria, supongo, porque evocamos de este grupo de poetas, vagabundos, clérigos abdicados/abdicantes del  mediovo su estar por los márgenes de su tiempo en sus actos y en sus palabras. Y entonces empezamos a leer nuestros poemas en algunos bares de esta ciudad en el ciclo homónimo a nuestro nombre.

El año pasado, antes de nuestra última presentación, nos invitaron al programa 'La Guardia con la joven', de FM La Boca, a hablar de poesía y del ciclo. Salimos con la loca idea de empezar a tener nuestro propio programa de radio, en realidad la locura se le disparó a Pedro, yo me subí al tren pero antes lo obligamos a Marlos a acompañarnos. Y acá estamos, en nuestro primer mes de gaveta radiofónica.

Tardamos en encontrar nombre, se barajaron 'La esquina del verso aquel', 'Las medias corridas de la pena', 'Oliverio Gerundio', entre miles de otros ejemplos, algunos irreproducibles, como 'La onomatopeya que nos parió'. Antes de los programas nos encontramos a distendernos en una esquina del Abasto, en un bar, ahí hablamos boludeces y tomamos algo. Ahí volvemos casi siempre después del programa. En una de esas ocasiones Marlos contó que para Drummond de Andrade el mejor lugar del poema está en la gaveta. Hablábamos de las formas de composición y  corrección de los trabajos empezados, a colación de eso Marlos trajo a cuento esto de Drummond. Entonces, después de tanto trajinar con las disquisiciones sobre el nombre, cuando caminábamos la distancia que separa el bar de la radio, a Pedro se le ocurrió decirnos: Por qué no nos llamamos 'La gaveta'. Y en eso quedamos, en eso estamos... 

Acá seguimos...